Poemas dedicados a gatos (IV)

poemas gatos

Nos parecieron tan bonitos y valiosos que decidimos seguir contándote algunos poemas más en los que nuestros gatitos con su gran ternura y picardía siguen siendo protagonistas. En este caso compartiremos uno de María Victoria Atencia de Cuba (1931).

Denso es el aire aquí. Y tibio. Lo respiro
entre casas que quiebran su fachada en el agua.
Un gato mansamente se me enreda en las piernas
y me retiene inmóvil delante de Jahvé.

Y otro por José Emilio Pacheco, de México (1939)

La gata entra en la sala en donde estamos reunidos.

No es de Angora, no es persa
Ni de ninguna raza prestigiosa.
Más bien exhibe en su gastada pelambre
Toda clase de cruces y bastardías.

Pero tiene conciencia de ser gata.
Por tanto
Pasa revista a los presentes,
Nos echa en cara un juicio desdeñoso
Y se larga.

No con la cola entre las patas: erguida
Como penacho o estandarte de guerra.

Altivez, gatidad,
Ni el menor deseo
De congraciarse con nadie.

Duró medio minuto el escrutinio.

Dice la gata a quien entienda su lengua:
Nunca dejes que nadie te desprecie.

Y por último uno titulado ‘Gatos Negros’ de Juan Carlos Moisés, argentino (1954)

Meter en un poema a la vecina
y a sus gatos negros
más de veinte
no es particularmente poético
pero no me quería olvidar de anotar
en algún lugar
con mi puño y letra
que los veinte
o más gatos negros que ella tiene
nos traen suerte.


Categorías

Curiosidades

Maria

Trabajo como editora de contenidos desde hace un largo tiempo, disfruto escribiendo acerca de diferentes temáticas y siento una gran curiosidad... Ver perfil ›

Escribe un comentario