¿Podemos influir en nuestro gato?

Gatito

El gato es un animal que se ha visto obligado a vivir en una casa o piso, y muchas veces sin poder salir al exterior (con razón, sobretodo si vivimos en una ciudad o un pueblo grande ya que son muchos los riesgos que podrían poner en peligro su vida). Los intentamos educar, al menos para que no juegue con nuestras manos, y le decimos que tiene que hacer sus necesidades en una bandeja cuando lo normal para él es hacerlo al aire libre. Pero aún así lo hace, se adapta y es capaz de aprender todo lo que le enseñemos siempre y cuando usemos una técnica de adiestramiento apropiada, con refuerzo positivo.

Es un animal sensible a nuestras emociones y, más allá de la educación que le demos, es importante para él cómo nos sentimos nosotros en cada momento, pues si él siente que tú estás por ejemplo estresado/a, él empezará a sentirse mal también. Y será entonces cuando empecemos a ver cambios en su comportamiento.

El compartir la vida con un gato debería de ser agradable, una experiencia maravillosa no sólo para el animal, sino también para el humano. Hay gente que dice que los animales que viven con los humanos se vuelven ”espejos” de nosotros. No lo dicen en vano. En el caso de los pequeños felinos si nosotros estamos pasando por una situación traumática, ellos es muy probable que tampoco se sientan bien.

Por poner un ejemplo: una de mis gatas, Keisha, que ya conocéis gracias al diario de Benji, es muy sensible a las emociones. Es una gata muy cariñosa y sociable que necesita que le den cariño todos los días, y sobretodo que se le preste atención. Cualquier cambio emocional le afecta mucho, hasta el punto de que puede dejar de orinar en su bandeja o dejar de dormir en el dormitorio.

Gato

Hay que tener mucho cuidado con estos cambios. Y es muy aconsejable, además de importante, que procuremos estar tranquilos. No sólo por nuestro gato, sino también por nosotros mismos, ya que puede que se aíslen o que se vuelvan ”agresivos”, y tanto una cosa como otra no serían más que llamadas de atención. Una manera como cualquier otra de decirnos que no se sienten a gusto, y que hay cosas que debemos de cambiar para volver a restaurar la armonía que había antes de que el estrés nos afectara.


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