PIF: Una mutación fatal


La Peritonitis Infecciosa Felina (PIF) es considerada la más mortífera infección para los gatos, ya que actualmente no se cuenta con una vacuna segura, ni tampoco un diagnostico fiable, además de esto, es una enfermedad que no tiene cura. Una vez detectada esta enfermedad, la expectativa de vida del animalito será de más o menos dos años.

La PIF es una de las variantes del Coronavirus, y aunque la presencia de éste suele ser una condición benigna, que no produce síntomas visibles y que termina siendo eficazmente combatida por el sistema inmune del animal, en muchas ocasiones, en más del 2 por ciento de los casos de infección, puede ocurrir una degeneración del virus resultando fatal para el animalito.

Cabe destacar que el desarrollo de esta enfermedad, esta relacionada con el estado del sistema inmune del gato, por lo que suele manifestarte principalmente en aquellos animales que cuentan con un sistema inmune muy débil. Por ejemplo en gatos cachorros y jóvenes, en los gatos viejos con más de 14 años, o en gatos adultos que sufran estrés u otro tipo de enfermedades.

Los gatos que padezcan de cualquier otra enfermedad que les afecte directamente el sistema inmune, como la leucemia felina, o el sida felino, estarán más vulnerables al desarrollo de la peritonitis infecciosa felina. Es por este motivo que recomendamos que un veterinario chequee periódicamente la salud de su animal, para prevenir cualquier tipo de problema en su sistema inmunológico.

¿Pero cuáles son los gatos portadores del virus? Es importante recalcar, antes que nada, que no todos los gatos que portan el coronavirus desarrollan los síntomas de PIF. Pueden ser portadores del virus, no mostrar ningún tipo de síntoma, pero contaminar a otros gatos con los que este en contacto.


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