PIF: Una mutación fatal II

Como lo veíamos anteriormente, la Peritonitis Infecciosa Felina (PIF) es considerada la más mortífera infección para los gatos, ya que actualmente no se cuenta con una vacuna segura, ni tampoco un diagnostico fiable, además de esto, es una enfermedad que no tiene cura. Una vez detectada esta enfermedad, la expectativa de vida del animalito será de más o menos dos años.

Los gatos que más riesgo tienen de contagiarse, son aquellos que tienen contacto con los gatos de la calle o los que comparten la casa con muchos gatos. Ten en cuenta que tener contacto con gatos callejeros, no significa pasear a tu gato y que este tenga contacto con gatos de la calle, sino aquellos felinos que salen a la calle en las noches y quedan vagando solos con otros gatos.

Es importante que sepas que existen dos tipos de PIF, la no efusiva y la efusiva. La primera, es una variedad crónica de la enfermedad y si no es tratada puede convertirse en la variedad efusiva. Entre los síntomas que caracterizan este tipo de PIF, son las lesiones por todo el cuerpo, incluyendo órganos internos como los riñones y el hígado. También pueden producirse problemas neurológicos, infecciones oculares, ataques y parálisis.

Por otro lado, la efusiva, es una variante mucho más grave de la enfermedad, ya que añade a los síntomas de la PIF no efusiva, la acumulación de fluidos, que se producen en el abdomen, en la caja torácica y en los pulmones,  originando hinchazón y problemas respiratorios adicionales.

Desafortunadamente todavía no existe un tratamiento eficaz para combatir esta enfermedad. Los animales pueden recibir algún tipo de medicamento para aliviar o eliminar algunos de los síntomas, pero no se ha encontrado una cura definitiva para la enfermedad.


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