Perros y gatos : ¿amigos o enemigos?

Mucho se ha dicho de la constante discordia que existe entre los perros y los gatos. Algunos, incluso hemos podido observar esta gran pelea cuando salimos a pasear con nuestro perro y este se encuentra con un gato: inmediatamente, el felino se eriza, y empieza a tratar de asustar al perro con los sonidos que emite, mientras el perro también trata de defenderse ladrando.  Sin embargo, además de lo que nos han dicho en películas, en programas de televisión, o lo que hemos visto en la calle, ¿existe esta rivalidad realmente?

Conozco muchas personas, que han tenido tanto perros como gatos durante toda su vida, y estos animales tienen una relación tan buena, que es absolutamente impresionante. Por ejemplo, duermen juntos, comen del mismo plato,  juegan todo el día, etc. Es importante destacar que en algunas circunstancias puede haber una muy buena relación entre estos dos animales, incluso nosotros podemos llegar a prevenir y controlar todas aquellas dificultades de convivencia que se presenten. Debes recordar, que los perros como los gatos, son predadores naturales, que instintivamente siempre van a estar buscando alimento y que esto los lleva a perseguir a presas más pequeñas que ellos. En el caso de los gatos, persiguen ratones, pájaros pequeños, incluso moscas y mosquitos. Los perros, por otro lado, también persiguen otros animales pequeños, como conejos, aves e incluso gatos.

Aunque hemos dicho en diferentes ocasiones, que todo será más fácil si tratamos con perros o gatos cachorros, si el momento de introducción se produce cuando uno de los dos esta mayor, o ambos están ya mayores, también puede generarse una buena relación entre ellos. Es más, la relación que ellos tengan, va a depender en gran manera de la manera que presentemos a uno o a otro de estos animales.

Si vas a presentar a tu gato, te recomiendo que lo hagas en el momento en que el perro se encuentre tranquilo, que haya comido muy bien anteriormente, y si es posible después que haya jugado y se encuentre cansado, de esta manera no tendrá mucha energía y estará mucho más sumiso ante el nuevo integrante. La idea es que el perro reconozca al gato como parte de su manada, así lo respetará y no se producirán problemas de convivencia.


Un comentario

  1.   Cindy Lorena Torres Sanabria dijo

    ¿Por qué un gato en la familia es tan importante? Imprimir Correo electrónico

    En cualquier familia siempre es importante tener una mascota que sea tan querida como cualquier miembro de la familia, y es que pesar que en muchas ocasiones la mascota es asociada a una fuente de compañía, el beneficio de tener una es mayor de lo que se imagina.

    Está comprobado que tener una mascota que se convierte en una fuente de amor brinda beneficios a nuestra salud, pues con solo acariciar a nuestro querido gato, por ejemplo, reducimos la presión arterial y estimulamos la relajación, porque al acariciarlo o jugar con él liberamos endorfinas, que es lo que emitimos cuando tenemos una sensación de bienestar.

    Usualmente las personas que viven solas tienden a compartir el piso con una mascota, bien sea un gato, perro, un pájaro e incluso un animal exótico, porque la soledad tiende a generar un estado emocional depresivo, que cambia al tener una compañía, mejorando la calidad de vida.

    Sin duda, el mayor beneficio de tener una mascota en casa lo recibe el niño, porque aprende (sobre lo que es la responsabilidad y las funciones naturales de los seres vivos, por ejemplo) y desarrollan capacidades. Además de ver en las mascotas a un compañero, los niños aprenden a expresar su afecto cuando la atiende, y descubre que el afecto no solo se transmite a través de las palabras, sino que existen otras formas de expresarlo. Lo que ayuda a mejorar el proceso de socialización del infante, y también ayuda en su madurez, porque el niño comprende que se trata de un ser vivo que demanda de sus cuidados y afecto; entonces empieza a desarrollar un sentido de responsabilidad, que le hace organizar su tiempo para cuidar a la mascota, para hacer sus tareas y para descansar. Aunque el niño siempre necesitará de la asesoría de los padres sobre como cuidar a su gato o perro, sobre todo cuando todavía se trata de un cachorro o está enfermo, sentirá confianza y seguridad sobre sí mismo para desarrollar esta tarea.

    Como veis, al enseñar a un niño cómo tratar a los animales y cómo deben cuidar a sus mascotas, estamos formando personas tolerantes ante los problemas y necesidades del resto, personas responsables consigo mismos y con los demás, personas que exteriorizan sus afectos y que probablemente no tendrá problemas de socialización.

    ¿Y por qué no empezar con un gato? Los gatos son cariñosos y muy independientes, para el niño será mucho más fácil criarlo; además no enferman tanto como los perros y su crianza no demanda grandes gastos.

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