Manteniendo la seguridad de niños y gatos

Gatio y niña

Son muchos los expertos, y también muchos los padres que confirman que un niño que se ha criado con un animal, les es más fácil respetarlos, pues es algo que ya lo tienen aprendido. Pero es muy importante que, desde el primer día que llega el gato a casa, se tomen una serie de medidas para que se pueda mantener la seguridad de ambos.

La relación entre niños y gatos puede ser maravillosa, si los adultos saben cómo dirigirla.

Los padres, como es lógico, tienden a pensar más en proteger al menor que al gato. Lo cierto es que se deben de proteger de igual modo tanto al humano como al felino. Te explicaré por qué: el gatito puede arañarle, pero el niño también puede hacerle daño sin querer. Además, no podemos olvidarnos de que los humanos tienen tendencia a coger a los animales por la cola, un comportamiento que no se debe de dejar hacer, pues de lo contrario acabaríamos teniendo un gato enfadado que no dudará en atacar si se ve en situación de peligro.

Debes tener en cuenta que cuando un gato maúlla en un tono de voz grave y alto, no está pasándoselo bien, y tratará de huir como sea. Si tiene delante al niño, será a él al primero que arañe. Por ello es esencial que los padres controlen al menor, y aprendan las bases del lenguaje corporal felino.

Gato y niño

Niños y gatos pueden llegar a ser grandes amigos, incluso pueden hacer alguna trastada juntos como si fuesen hermanos. Tener un animal conlleva una responsabilidad, que el pequeño humano puede comenzar a tener ocupándose, por ejemplo, de hacer ejercicio -jugando- con él. Ambos gastarán energía, y vosotros estaréis más tranquilos una vez llegue la noche, pues sólo querrán descansar… hasta la mañana siguiente.

Y es que no hay nada más bonito como crecer junto a tu mejor amigo peludo.


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