Leyenda sobre el gato Birmano o Sagrado de Birmania

Leyenda sobre el gato Birmano

Hay una leyenda sobre el gato Birmano, más conocido como el gato Sagrado de Birmania y dice lo siguiente: cuenta que hace muchos años, en el monte Lugh, vivía el monje llamado Mun Ha, el cual meditaba a diario en el monasterio, orando a la diosa Tsung-Kyan-Kse, la diosa de las almas errantes, encargada de acompañar las almas hacía el paraíso. Dicha diosa era blanca como la nieve, bella, con ropajes de oro, cabello largo y unos ojos con un bellísimo azul turquesa.

El gato conocido como Sinh siempre iba con él pero siempre en pleno silencio y máximo respeto. Era noble, inteligente y unos ojos enormes de un color oro.


Una noche cualquiera, el templo fue atacado por unos temibles delincuentes y en el asalto resultó herido el monje Mun Ha. Su preciado compañero Sinh saltó sobre él para ayudarle a sobrevivir pero cuando había llegado ya era demasiado tarde, había fallecido a los pies de una imagen de la dios Tsung-Kyan-Kse.

Momentos después, surgió la magia ya que los ojos del gato Sinh amarillos se volvieron azul turquesa como los de la diosa, su pelaje blanco tornó a dorado, las patas situadas sobre su amo se volvieron blanquecinas, como la nieve.

Al parecer, la diosa conmocionada por el acto de protección que realizo el pequeño felino hacia su compañero y llena de admiración decidió convertirle en un animal sagrado cuya misión sería conducir el alma del monje hacia el reino de la diosa. De este modo, Sinh estuvo siete días y siete noches velando sin comer y sin descanso por su compañero. Finalmente, el séptimo día falleció Sinh cumpliendo con la misión que le había sido encomendada, acompañando el alma de su querido compañero hacia la gran diosa.

A partir de ese día cada gato que habitaba en el monasterio fue transformado por la diosa con el mismo propósito. Se cree que cada vez que muere uno de estos gatos Birmano considerados divinos y sagrados, el alma de algún monje ha conseguido entrar en el paraíso.


2 comentarios

  1.   Mercè dijo

    Caray, me he emocionado, leyendo esto, una de las hijas de mi gatita es igual que ese de la foto, los ojos azul más claro.
    Además a mí me gusta mucho la filosofía oriental, Yoga, el budismo tibetano…
    Fue toda una sorpresa la gatita, como un regalo. Tal como iban saliendo pensé, todos negros!, cuando los padres que vimos, uno sí era negro, con unos ojos preciosos nunca vistos, lo llevé junto a una señora que hacía de protectora, pero escapó.
    Los “primeros” padres eran marrones a rayas, y ninguno salió así. Han salido grises, a rayas y colorines. Aunque algunos se están volviendo marrones a trozos.Uno de la otra gata es el blanco y negro, que también nació pequeñito, y sigue pequeñito, pero en perfecto estado de salud.
    Pues al ver que salía uno todo blanco, tan blanco y brillante como la nieve me alegré mucho. De hecho era el más grande y fuerte, con una vitalidad que cuando quería comer echaba a todos sus hermanos a zarpazos.
    Pues poco a poco, sus nariz, orejas, pies y cola, se fueron oscureciendo por arte de magia, y ahora es como el de la foto.
    Es blandita, muy suave, peludita, y muy tranquila. Siempre dije que era un regalo de Dios, por recoger a su madre de la calle.
    Ahora me lo creo 🙂

    1.    Monica Sanchez dijo

      Jeje, enhorabuena por tener a una gata tan especial 🙂

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