Historia de la cría selectiva de los gatos

Cría selectiva

Durante el siglo XIX, los gatos fueron los favoritos en las casas, por delante de los perros. Se les consideraban animales limpios, que se esforzaban en asearse, y los gatitos se elegía a menudo como mascotas para los niños que vivían en la casa. De esta forma y casi y por accidente, los humanos empezaron a intervenir en la cría selectiva de los gatos, dando los primeros pasos para producir animales con pedigree.

La primera exposición británica importante de gatos se celebró en el londinense Crystal Palace en 1871, organizada por el escritor y pintor de gatos Harrison Weir. Decidió celebrar la exposición para que los interesados pudieran ver los diferentes colores, manchas y razas de gatos.


Fue tal el éxito que se convirtió en un acontecimiento anual, que incluyó gatos siameses recién importados, un persa y un abisinio. Ya en 1873, las exposiciones de gatos se estaban popularizando en otras ciudades británicas. La reina Victoria, que adoraba a los gatos, adquirió dos persas azules. Por 1899 la exposición Crystal Palace reunió a más de 600 participantes, y más de 20.000 personas atestaron las salas para ver a los gatos con pedigree.

Casi a la entrada del 1900, la mayoría de la población felina era el resultado de la selección natural. Los criadores empezaron a buscar los tipos ‘naturales’ de gato que ocupaban rincones geográficamente aislados del mundo para cruzarlos. Incluían, angora turco, siamés, azul ruso, manx y abisinio.

Todos ellos habían desarrollado rasgos distintivos y reconocibles que los diferenciaba de otros de su clase sin la intervención humana a lo largo de cientos, a veces miles de años. Este proceso de refinado, ahora directamente influido por criadores ha continuado hasta hoy en día.

Ya en el siglo XX, a medida que viajar se hacía más fácil, ricos entusiastas importaron gatos de otros países, y pronto se extendieron por el mundo diferentes razas. La cría sufrió un revés durante ambas guerras mundiales y algunas razas, como el abisinio y el azul ruso, casi se extinguen.


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Rosa Sanchez

Puedo decir que el gato puede ser el mejor amigo del hombre. Rodeada siempre de ellos me impresionan y me maravillan por la gran capacidad que tienen... Ver perfil ›

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