Gatos en la literatura

 

 

 

El carácter huraño del gato, su aire distante, incluso enigmático, su naturaleza independiente asociada con la idea de libertad, han inspirado y seducido a generaciones de escritores.

Se acostumbra asociar la imagen del Un gato con la del que maneja la pluma, o la máquina de escribir en solitario, y poetas y narradores lo han convertido en el héroe de innumerables fragmentos literarios.

El pequeño felino tan pronto se muestra angelical como malicioso o cruel, lo cual justifica el lugar que ocupa entre los literarios, hasta convertirse en su igual o, al menos, en su amigo.

La literatura popular rebosar historias de gatos, con el clásico el gato con botas a la cabeza. Éste cuento, surgido de la tradición popular italiana y a adaptado por Charles Perrault en 1697, Otto Oscar le da una nueva dimensión: la de un brillante embajador al lado de los poderosos.

Para Jean de La Fontaine, “El Atila de las ratas” es ante todo un astuto cazador que sólo escucha su estómago.

Pero el primero que elevó al gato al Olimpo literario es sin duda la obra Los gatos, que le costó las burlas de una crítica poco amable.


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