Gatos de la Tercera Edad


Los gatos, como los seres humanos, llegan a la tercera edad y la experimentan de diferentes maneras. No podemos generalizar diciendo que todos los gatos van a afrontar su vejez de la misma forma, pues cada animal es diferente, y esto no solo depende del tipo de vida que hayan tenido, sino también de su alimentación, de su salud y de otros factores.

El envejecimiento es un proceso natural, que trae consigo muchos cambios en el cuerpo y en el metabolismo de nuestra mascota. Nuestros gaticos pueden perder el brillo de sus ojos, se pueden volver más sensibles al frio, habrá una disminución en su sistema inmunológico volviéndolos más propensos a las infecciones y a las enfermedades, y también experimentarán cambios en su capacidad de oído, vista, gusto y olfato.

Si usted tiene un gato que ha llegado a la tercera edad podrá notar que su comportamiento no es igual al que solía tener cuando era joven. Estos gatitos, duermen más, son menos activos y en algunas ocasiones pueden ser más irritables.

Es muy importante que a partir de los 8 o 9 años de edad, cuando un gato se considera “viejo” las visitas al veterinario se realicen cada 6 meses como mínimo. De esta forma se podrán prevenir las enfermedades asociadas al envejecimiento. El médico podrá controlar la salud de su gato, realizarle los exámenes de sangre, origa y heces, al mismo tiempo que mantiene actualizadas las vacunas para proteger a su gato de enfermedades como la rabia, leucemia y el panleukopenia o enfermedad felina.

De igual manera, su veterinario puede aconsejarle y recomendarle suplementos vitamínicos para mantenerlo bien nutrido, con las vitaminas y minerales necesarias para su mascota.


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