Fases de la vejez en gatos

Gato viejo

Ya ha llegado el día: nuestro querido gato se ha hecho mayor. A partir de los 10 años el estado de salud empieza a entrar en declive. Poco a poco notaremos que el animal dedica menos tiempo a su higiene personal, y que va aumentando las horas que pasa descansando. Será el momento de que nosotros nos hagamos cargo de estas tareas.

Hoy veremos cuáles son las fases de la vejez en gatos, y qué podemos hacer para esta etapa de su vida la pase lo mejor posible.

Los veterinarios identifican dos fases de la vejez: una que empieza a los siete años de edad que es cuando se empiezan a considerar ”maduros”, y otra entre los 10 y 12 años. A partir de esta edad, son gatos viejos.

Síntomas de la edad madura

Durante esta primera fase apenas hay cambios. De hecho son tan difícil de percibir que se recomienda acudir al veterinario una vez al año para verificar que el gato se encuentra en buen estado. Aún así, lo que sí que te diré es que podrás darte cuenta de pequeños detalles, de pequeñas modificaciones en su rutina o en su comportamiento. Por ejemplo, una de mis gatas que este año va a cumplir 9 años, desde hace dos años le empieza a costar subirse a la cama o a la silla; antes lo hacía con naturalidad, sin esfuerzo, pero desde los 7 años de edad le cuesta un poco.

Síntomas de la edad avanzada (vejez)

Los síntomas más comunes de la edad avanzada son, además de los mencionados anteriormente, los siguientes: pérdida de apetito, menor grado de actividad, y también pueden necesitar un dentista por la aparición de caries o caída de dientes.

Gato

Ahora bien, ¿qué puedo hacer para facilitarle la vida a mi gato? Afortunadamente, no son pocas las cosas que podemos hacer para conseguir nuestro objetivo. Hacernos cargo de su limpieza personal y dental (con un dentífrico específico para gatos que podrás encontrar en tiendas de animales), poner su cama en un lugar de fácil acceso, y cambiarle el pienso seco por uno húmedo de buena calidad son las tareas más importantes que podemos llevar a cabo para que nuestro peludo no deje de sentirse feliz. Y, por supuesto, darle mucho, mucho cariño.


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