Educar sin castigar

educar gatos

Para educar al gatito siendo un jovencito que solo gusta de brincar y jugar, no es necesario castigarlos, ni amenazarlos. El gato nunca actúa con maldad, ni tiene sentido del bien ni del mal, su conducta siempre es espontánea y por ello si se le castiga o agrede, jamás entenderán por qué.

Trátalo con cariño y con respeto, y procura establecer claramente las reglas que marcarán su vida, para evitar que haga destrozos o ponga en peligro su vida por su gran curiosidad, tenemos que estar muy pendiente de sus ‘aventuras’ porque de pequeños, les gusta investigar en los lugares menos insospechados.


Está científicamente comprobado que el castigo no enseña a un gato absolutamente nada, excepto cómo evitar el castigo. Los gatos que reciben un castigo físico se convierten en animales miedosos por naturaleza, desconfiados e incluso agresivos en su necesidad de defenderse, pues etológicamente el gato no admite la sumisión jerárquica como hace el perro.

Hay que tener en cuenta también que el castigo impartido después de la falta no solo es inadecuado, también es inútil y no tiene sentido. El único castigo positivo que en ocasiones puede resultar útil y aceptable es el impartido por algún artilugio anónimo, como puede ser una trampa para desalentar al gato de acciones indeseables y peligrosas.

Un ejemplo claro, si le gusta subirse de un salto a la encimera de la cocina, coloca papel autoadhesivo con el lado pegadizo hacia arriba, verás cómo tras la desagradable experiencia que se llevará, y que no resulta peligrosa para el minino, no la volverá a repetir.

Los gatos jóvenes necesitan de tiempo para aprender ciertas normas de comportamiento y de prevención para su salud y seguridad, por lo tanto, tómatelo con calma.


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Cría de gatos

Rosa Sanchez

Puedo decir que el gato puede ser el mejor amigo del hombre. Rodeada siempre de ellos me impresionan y me maravillan por la gran capacidad que tienen... Ver perfil ›

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