Diario de un gatito: la rutina llegó

Benji

¡Hola a todos y a todas seguidores del blog! ¿Qué tal estáis? ¡Por fin viernes!…, bueno, noche de viernes. ¡Disculpadme el retraso en escribir! Ha habido mucho que hacer en casa, y no hemos tenido tiempo hasta ahora de adueñarme del mejor rincón del hogar y dormir, digo, escribir. No puedo prometer que no vuelva a pasar, pero sí que os puedo decir que aunque tarde, seguiré siempre que pueda contándoos las anécdotas de mi día a día.

Como os comentaba la semana pasada, el martes y sobretodo el miércoles empecé a notar que la rutina llegó. ¡Y ya era hora! Tantos cambios me estaban empezando a estresar.

Escalera

Tanto es así que estos últimos días he optado por hacer algunas de mis travesuras, tales como arañar las patas de las sillas o el sofá. Puede que a los humanos no les guste…, pero de algún modo tengo que mantener mis uñas afiladas, ¿no? El rascador. Ehm…, es cierto, tenemos un rascador, pero en épocas de cambios se nos queda demasiado pequeño.

Afortunadamente, todo vuelve a estar en su sitio, y ahora empiezo a pasar algún tiempo fuera, pero nunca me alejo de casa más allá de un par de metros. Y no tardo en regresar, porque aunque pasen muy pocos coches, aún no me siento del todo seguro fuera. Paso mucho más tiempo dentro de casa, en donde aprovecho para jugar con Keisha o la gata que os presenté hace unas semanas, que es atigrada negra.

Silla

He cogido la costumbre de dormir con mi mami, pero tapado con las sábanas. ¡Se está súper bien! Así no paso nada de frío. Pero lleva una pulsera y, como no podía ser de otra manera, me gusta jugar con ella, pero a mi mami no tanto…

Bueno, esto es todo por hoy. Os dejo que se hace tarde y es hora de dormir. ¡Hasta la semana que viene!


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