Diario de un gatito: de mudanza

Benji en la mesa

¡Hola a todo el mundo! ¿Qué tal vais? Por aquí hemos tenido una semana movidita, especialmente el lunes. ¡Hemos estado de mudanza!, o bueno… mejor dicho: nos han mudado de dormitorio. Sí, sí, eso han hecho. Pero, ¿sabéis qué? Es mucho mejor que el que teníamos antes: entra mucha más luz, hay una ventana, tenemos más sitios donde echarnos una siesta… ¿Qué más se puede pedir?

Quizás lo que echo de menos es la plena oscuridad durante la noche. Aunque eso tiene fácil solución: me coloco bajo las mantas y asunto arreglado.

Benji en el rascador

Es que, claro, cuando te mudas a un sitio nuevo deseas (y debes) investigarlo todo a fondo, tantas veces como creas necesario para evitar problemas. Aunque a nosotros nos han ayudado mucho: han traído todos nuestros juguetes a la nueva habitación, y además han dejado un olor como a feromonas que nos ha facilitado la adaptación. Tanto es así que en cuestión de horas tanto Keisha como yo decidimos descansar un rato.

Ella se quedó con la cama, y yo con el rascador. ¡Me encanta donde lo han puesto! Se mueve mucho menos al estar más sujeto a la pared. Y menos mal, porque creía que cualquier día se caería… ¡y eso no me hubiese gustado nada!

Benji en la cama

¡Han pensado en todo! Disfruto mirando por la ventana, y desde ahí puedo hacerlo sin peligro, y sin salir del cuarto. Pero lo malo es que me han dicho que la mudanza aún no ha terminado del todo…, que aún hay cosas que ordenar y eso… En fin, mientras se mantenga todo más o menos igual, todo irá bien. No me gustan los cambios por lo general, pero éste debo reconocer que me ha sorprendido muchísimo. Es la habitación perfecta.

Y nada, voy a seguir investigando. Nos leemos la semana que viene. ¡Hasta pronto!


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