Diario de un gatito: como Jenkin y Mister Hyde

Benji mirando a la cámara

¡Hola a todos y a todas los/as seguidores/as del blog! ¿Qué tal estáis? Por aquí genial. Hoy, como buen viernes que es, voy a contaros los últimos sucesos que tengo anotados en una libreta para que no se me olviden.

Esta semana ha sucedido algo tan sorprendente que empiezo a pensar que soy como Jenkin y Mister Hyde, es decir, que soy muy bueno… pero a veces surge el impulso de hacer alguna travesura.

Benji sentado

No tengo fotos de lo sucedido, pero os lo contaré con todo detalle: resultó que la hermana de mi mami dejó la puerta de la casa abierta. Yo por supuesto salí porque tenía ganas de ver a mis colegas felinos y de pasar un rato divertido jugando con ellos. Pero por lo visto mi mami pensó que eso era mala idea porque, según decía, ya era tarde.

La cuestión es que intentó cogerme unas cuantas veces…, pero no lo consiguió. Lo que sí que obtuvo a cambio fue una mano dolorida debido a una ortiga. ¿Que cómo lo hizo? Se me ocurrió la genial idea de pasar por al lado de esta hierba, porque pensaba que no me cogería, pero… ¡estuvo a punto! Menos mal que gracias a la ortiga pude estar un ratito más. Finalmente, fue mi mami la que me engañó con un atún delicioso y al cabo de un rato consiguió que estuviera en casa de nuevo.

Benji tumbado

Y como demostración de mi malestar por haberse acabado la diversión, me tumbé en el suelo hasta que se me pasó. ¡Yo quería estar más tiempo fuera! Pero bueno, otro día. No pasó mucho tiempo hasta que Keisha me dio ánimos y nos pusimos a jugar.

Mi parte buena me hace querer estar con los humanos todo el tiempo posible, y eso incluye el tener que aceptar dormir hasta en los lugares más incómodos, como una mesa. En fin, qué le vamos a hacer. Son cosas que pasan.

Benji en la mesa

Esto es todo por hoy. La semana que viene nos volveremos a ver con más anécdotas. ¡Hasta pronto!


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