Diario de un gatito: aprendiendo a defenderme

Rascador

¡Hola a todo el mundo! ¿Qué tal os ha ido la semana? A mí muy bien, ya estoy aprendiendo a escalar por las cortinas, y a usarlas para llegar a las mesas más altas donde todavía no puedo llegar con un salto. Tengo unos 4 meses ya, y me tengo que espabilar si quiero llegar a los seis meses siendo un gatito ”hecho y derecho”. Pero para eso aún queda un poco, y de momento me paso los días jugando con Keisha.

Por cierto, mi mami humana ha podido hacernos algunas fotos en plena lucha, a ver si os gustan.

Jugar

Orejas hacia atrás, me agacho un poco, y me preparo para atacar. Es la mejor táctica para poder disfrutar sin que ninguno de los dos nos hagamos daño. En la foto Keisha parece enfadada, pero en realidad no lo estaba. Mi mami humana cree que todavía no se acaba de acostumbrar a mi olor…, pero no pasa nada, porque juega conmigo todos los días y me está enseñando muchas cosas. Si no me quisiera, no dormiríamos ni comeríamos en la misma habitación.

Volviendo al tema. Las uñas ya las empiezo a controlar cada vez más, pero todavía no puedo evitar jugar con las pulseras… Cuando juego con Keisha a pelearnos, procuro tenerlas metidas, por si acaso.

Vueltas

Aquí estábamos en pleno ataque, por eso se ve tan mal la imagen. Pero bueno, para que os hagáis una idea: Keisha sólo usa las patas de delante y la boca, pero sin hacer daño. Yo, al ser peque, tengo que usar mis cuatro patitas y mi boca.

Nos lo pasamos genial.

Jugando

Los ataques duran muy poco, segundos. Pero se repiten unas cuantas veces. Por eso mantengo mis orejas hacia atrás, porque aún no sé cuándo Keisha quiere parar el juego… Y, aún así, aunque se termine la pelea, muchas veces seguimos jugando, pero al pilla a pilla o al escondite.

Esto es todo por hoy. ¡Hasta la semana que viene!


Escribe un comentario