Cuánto dura el embarazo de una gata

Gata embarazada

Los gatitos son… , simplemente, unas bolitas de pelo adorables. Seguro que ya estás deseando ver la descendencia de tu peluda, ¿verdad? Es importante que, a menos que tengas pensado quedártelos todos, les vayas buscando un hogar. Actualmente y cada vez más es más fácil darlos en adopción a través de una protectora de animales, la cual se encargará de que los recién llegados al mundo acaben viviendo en buenas familias.

Pero supongo que te preguntarás cuánto dura el embarazo de una gata, ese periodo en el que las futuras mamás felinas están especialmente sensibles. Bueno pues, hoy sabremos la respuesta.

Aunque parezca extraño, el periodo gestacional felino es de unos dos meses, concretamente entre 57 y 63 días. Pero puede parecerte menos, ya que, al igual que ocurre con todas las mamás que amamantarán a las crías, hay gatas que no muestran ningún síntoma durante un tiempo (entre dos y tres semanas). Aún así, cualquier cambio repentino en su comportamiento, por poco significativo que te pueda parecer, puede ser un indicativo de que próximamente habrá nuevos gatitos en el hogar. Lo más recomendable es acudir al veterinario para que le haga una ecografía y te confirme si realmente está o no embarazada, pues a veces puede ocurrir que se trate simplemente de un embarazo psicológico.

Pero si finalmente el diagnóstico es claro, es momento de ir preparándose para el parto. Dos meses pasan muy rápido, casi sin darnos cuenta, y es por ello por lo que tu gata te ncesita más que nunca. Aumenta la ”ración” diaria de mimos, asegúrate de que el ambiente que se respira es tranquilo, y proporciónale un rincón donde no suela ir nadie para cuando quiera estar sola o… para cuando haya salido de cuentas. Si hay niños en casa, diles que es importante no molestar a la gata, pues podría ser estresante para ella y podrían perjudicar a los bebés sin quererlo. Es muy positivo que los menores vean todo el proceso de embarazo de los animales para que aprendan a respetarlos y a cuidarlos, pero siempre bajo vigilancia de los adultos.

Dicho esto, ¡enhorabuena… tanto a la mamá gata como a ti!


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