Cuando los Gatos no se Llevan Bien


Imagina que tienes un gatito en casa y que toda su vida a estado lleno de mimos y de atención porque es la única mascota que tienes en tu hogar. Sin embargo, un día decides llevarle otro gatito para que tenga con quien jugar. El cachorrito llega feliz, lleno de energías y ganas de jugar con su amigo adulto, pero este último en lugar de actuar receptivo y amable con la nueva criatura se muestra hostil y agresivo.

Esto es algo que sucede con mucha frecuencia, y aunque muchos piense que los gatos adultos no se muestran agresivos con gatos pequeños o bebés, si ven amenazado su territorio podrían comportarse de manera inadecuada y hostil con el nuevo integrante de la familia.

Puede que al principio el gato adulto tolere a su nuevo amiguito, pero a medida que este otro vaya creciendo y se empiece a tomar atribuciones que no debe, como por ejemplo comer del plato de su compañero, quitarle la cama, o seguir jugando con él a pesar que el adulto está cansado, podrían empezar los problemas de convivencia con tus dos animales. EL gato mayor, podría reaccionar de distintas maneras, pero lo más frecuente es que ataque al pequeñín, el cual podría huir o esconderse en algún lugar de la casa.

De igual manera, podría suceder lo contario, que el pequeño termine atacando al mayor, lo cual puede ser peor que la situación contraria, ya que al sufrir una agresión territorial por el gato más chico, el gato adulto podría entrar en una pequeña depresión que lo tendría enfermo por un par de días.

Es por este motivo que debemos tratar de organizar la casa de tal forma, que ambos gatos tengan su propio territorio, tratando de mediar en esa desagradable relación, por ejemplo comprándoles juguetes a ambos, golosinas, o hacer que se vuelvan compañeros inseparables.


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