Consejos para los gatos que viven en un piso

Gatito

Los gatos que viven en un piso se han de adaptar a la rutina de sus humanos…, pero también éstos han de adaptarse al felino. Y es que, no siempre resulta fácil la convivencia. En la mayoría de los casos, no comprendemos lo que nos quiere decir nuestro compañero, y es por ello que podemos pensar que se porta mal sin motivo aparente.

Siempre hay un origen del problema, pero por supuesto, también se puede evitar atendiendo las necesidades del peludo que duerme en ”tu” (en realidad es más suyo que tuyo…, ¿verdad?) sofá.

Si tu gato no puede salir al exterior, bien porque viváis en una ciudad o porque simplemente, no quieres que salga, es muy importante que:

  • Dale juguetes con los que pueda entretenerse. Pero, ojo, puede suceder que no le gusten -y que por lo tanto, no juegue con ellos-, o que éstos se rompan por un motivo u otro. Si ésto sucediera, no dudes en comprar de nuevos. No es necesario gastarse un dineral en juguetes; a veces una simple pelotita hecha con papel de aluminio es más que suficiente para tenerlo entretenido un buen rato.
  • ¿Te has fijado en que se asea, duerme, etc. en sitios determinados? En esos rincones se siente muy a gusto, muy seguro y tranquilo. No debemos cambiar eso.
  • A los perros les encanta hacer sesiones de olisqueo, les ayuda a relajarse y al mismo tiempo a mantenerse en forma. También a los gatos les gusta. Esconde premios -específicos para ellos, preferentemente holísticos- en varios puntos del hogar y observa cómo se entretiene buscando.
  • Como estamos hablando de animales muy territoriales, se aconseja mantener las puertas abiertas del piso -excepto la de la entrada, por supuesto-. Se dará varios paseos inspeccionando cada rincón varias veces al día.
  • Y si está muy nervioso… ¡nada como un masaje! Éste se dará de manera suave, tranquila. Y si lo complementamos con música relajante, la paz que sentirá nuestro amigo será total. Es importante que nosotros estemos tranquilos al momento de dárselo, ya que en caso contrario lo que haríamos sería alterarlo más.

Gato

Y es que… ¡no hay nada como el hogar!


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