¿Cómo se debe castigar a un gato?

Gato

Educar a un gato implica castigarle de vez en cuando, pero la palabra ”castigo” para algunas personas lleva asociadas palabras como ”agresividad” o ”maltrato hacia el animal”. Pero hoy, en este artículo, hablaremos sobre qué significa realmente castigar bien a un gato, cómo se debe de hacer, y por supuesto, hablaremos sobre cómo no se debe de hacer.

De una correcta educación dependerá que tu gato sea sociable y amistoso.

Gatitos

Empezaremos hablando de los gatitos, pues como norma general son los que hacen más travesuras y los que necesitan más educación. Los cachorros son muy juguetones, muy activos, esto implica que le gustará subirse por las cortinas, afilarse sus uñas en los muebles, etc. Para ello, le deberemos de proporcionar un rascador o varios distribuidos en varios puntos del hogar, y enseñarle (por ejemplo, cogiéndole con suavidad una patita, sacarle las uñas y pasarla por rascador). En el mercado hay de muchos tipos, incluso hay mantas rascador, ideales para aquellos gatos que tienen la tendencia a subirse al sofá y arañarlo. Estas mantas se pueden poner encima de los muebles, protegiéndolos de las afiladas uñas de nuestro amigo.

También es muy importante que pasemos tiempo y juguemos con él. A veces, sobretodo si hablamos de gatos extremadamente revoltosos, se puede dar el caso de que afilan sus uñas en los lugares que nosotros no queremos para llamar nuestra atención. No debemos subestimar la inteligencia de los gatos, pues ellos saben bien cómo llamar nuestra atención.

Bengala

En el caso de un gato adulto las medidas a tomar serán las mismas; es decir, rascador, y pasar tiempo con él. Hay algunos gatos muy activos que necesitan hacer ejercicio, y al no poder salir a la calle, lo que hacen es destrozar muebles. No lo hacen con mala intención, sino simplemente porque se aburren. En este caso no quedará más remedio que comprarle un arnés y una correa especial para gatos, y enseñarle poco a poco a pasear por la calle. Durante los paseos no está de más llevar premios a fin de que nuestro amigo se sienta seguro. Si no se puede sacar por algún motivo (ya sea porque vives en una ciudad o en un pueblo muy transitado), no quedará otra que adaptar la casa al felino, es decir, poniendo rampas por las paredes, rascadores en varios puntos del hogar, etc. Él te lo agradecerá.

Cómo se debe educar a un gato

Durante muchos años, quizás demasiados, se ha intentado educar al gato de maneras que más que ayudarle, le convertían en un gato miedoso. Por ejemplo, las cosas que no debemos hacer son:

  • Rociarle con agua
  • Pasarle el morro por sus necesidades si las ha hecho en el lugar inadecuado
  • Pegarle con un periódico, con la mano, o con cualquier otra cosa

Las que sí debemos hacer son:

  • Entender al animal, y buscar el origen del problema (en el caso de que lo haya claro)
  • Darle mucho cariño (pero sin agobiarlo)
  • Si hace algo mal, decirle un NO firme

Si el problema persiste más allá del año de edad, será recomendable consultar con un etólogo felino.


11 comentarios

  1.   giovannahernandez dijo

    Al o a los que escribieron esto : ¡¡¡¡como se nota que nunca tuvieron gatos!!!!!

  2.   Monica Sanchez dijo

    Giovanna: ¿puedes decirnos por qué opinas que este artículo está mal?
    Lo pregunto más que nada porque no se dice nada que conlleve ”maltrato animal”, más bien al contrario. Se especifica claramente lo que no se debe de hacer, y lo que sí se recomienda hacer. Un saludo.

  3.   Lau dijo

    Yo creo que el articulo esta bien a excepción de las razones que da para como SI educar al felino, te lo comparto porque yo adopte una gatita que me encontré en la calle, cuando tenia un mes de nacida aproximadamente según el veterinario, le compre su cama, rascadores, tiene muchos juguetes, un espacio amplio para jugar y juego con ella un promedio de 3 horas diarias, como yo no tengo patio, esta en el departamento la mayor parte del tiempo y como con un “no” no me era suficiente, con la ayuda de un rociador de agua le enseñe los limites que debía tener en la casa, es muy peligroso que mastique algún cable o se meta abajo del refri o lavadora. También le enseñe a marcar limites entre sus cosas (juguetes, rascadores, cama, toallas, pelotas, comida, etc) a mis cosas ( laptop, bolsa, sillones), eventualmente la gatita empezó a entender y ahora ya no es necesario usar el rociador, si empieza a hacer algo mal basta con que se lo enseñe y ella sola lo deja de hacer.
    Creo que aunque no se debe aplicar un maltrato animal si debe haber alguna especie de medida, como el rociador de agua, sino lo hubiera hecho la gata ya se hubiera muerto o descompuesto algo.

    1.    Monica Sanchez dijo

      Hola Lau.
      Bueno, yo no soy partidaria de los rociadores de agua ni cosas similares. Si con el ”no” no sirve, pues una palmada bien fuerte de manos, o cosas así.

      Me alegro de que tu gata haya aprendido 🙂

      Un saludo, y gracias por seguirnos!

  4.   Wendy Rivas dijo

    Tengo una duda, imaginemos que el gato ha hecho alguna travesura y yo le hago cariños, el gato no relacionaría eso como que me gusta que lo haga y él lo seguirá haciendo? Como dices, los gatos son inteligentes y se dan cuenta de todo D:

  5.   Monica Sanchez dijo

    Hola Wendy.
    Como dices, si inmediatamente después de la travesura acaricias al gato, esa caricia para él es un premio y lo asociará como algo bueno. En otras palabras: si hago travesuras, me dan caricias (o chuches); y por ello seguirá haciéndolo.
    Esto es algo que debemos evitar. Para que no lo haga más, suele funcionar lo que dije en una anterior respuesta: un NO firme, una palmada de manos fuerte… Pero es más que recomendable no usar ni sprays de agua ni cosas así porque les podría suponer más un problema nuevo que una solución al problema ”viejo” por así decirlo.
    Hay que tener mucha paciencia y sobretodo entender por qué lo está haciendo. Puede que sea un cachorro que sólo quiere jugar, pero a veces es algo más, algo como una llamada de atención. Y si ese es el caso de tu gato, él te está intentando decir algo. Puede que no pases demasiado tiempo con él, o que la situación actual sea estresante o agobiante para todos. No debemos olvidar que ellos también pueden ”contagiarse” de nuestras emociones, buenas y malas, y que somos nosotros los que debemos de cambiar.
    Un saludo.

  6. La verdad es que es muy parecida a la forma correcta de educar a un perro.
    Supongo que ya tengas y gato o un perro, se le puede educar o enseñar a convivir sin necesidad de llegar a castigarlo. Funciona mucho mejor el incentivo, el cariño y una buena dosis de paciencia. 🙂

  7.   Monica Sanchez dijo

    Hola Christian!
    Sí, tengo perros y gatos. Como dices, mucho cariño y paciencia son todo lo que se necesita para corregir malas (o indeseadas) conductas. Un saludo! 🙂

  8.   Iván dijo

    Yo también creo que hay muchos errores en este artículo.

    Esta escrito por verdaderos amantes de los gatos, pero… A veces educar es muy difícil.

    Yo tengo 7 gatos y se de lo que hablo…

    Por ejemplo… Y se que suena mal… Pero lo de hacer que huelan sus cosas cuando lo hacen enmedio del salón es la mejor opción… Hay otras, pero nos harán gastar mucho mandad tiempo y en muchas ocasiones no funcionarán… Y terminaremos cediendo por el gato (gran error generalizado). Y no vengan con maltratos, porque hacerles eso no les perjudica pata nada.

  9.   Monica Sanchez dijo

    Hola Iván.
    Si te va bien con ese método, adelante. Hay alternativas a eso, como por ejemplo utilizar un repelente en las zonas donde hace sus necesidades, y enseguida que ves que tiene ganas, cogerlo y llevarlo a su bandeja. O mojar una servilleta con su orina y ponérselo entre la arena.

    Lleva tiempo, y hay que tener mucha paciencia. Yo misma tengo una gata que a veces, sobretodo en situaciones de estrés familiar, se orina por varios rincones de la casa.

    El problema puede ser desde una alergia alimentaria hasta el ambiente que se vive en casa. Pero tiene solución.

    Un saludo! 🙂

  10.   Alejandra dijo

    Hola que tal! Tengo un gatito negro de poco más de un año; lo adopté cuando tenía 3 meses y desde entonces fui muy consentidora con el (era inevitable no serlo), permanecía dentro de la casa y tenía toda la casa para el. Cuando empezó su curiosidad por explorar fue complicado contenerlo porque arañaba la puerta hasta echarla a perder (eso causó un gran problema con mi esposo) así que no me quedó más remedio que ceder y dejarlo salir. Después de adaptar una puerta para el, se acostumbró a salir y entrar cada vez que así lo quería y sabía muy bien que nos tenía controlados porque seguíamos consintiéndolo aunque no tanto cuando cachorro. Dejó de dormir adentro y prefirió dormir en cualquier otro lado con los vecinos, sólo lo veíamos cuando tenía hambre y un rato por las mañanas que se dignaba a deleitarnos con su presencia. Hace poco se enfermó de la piel, comenzó a rascarse hasta herirse la piel, lo llevamos con el veterinario, lo dejamos 3 días allí para su tratamiento porque tenerlo en casa siguiendo las instrucciones del doctor fue imposible!! Después de regresar a casa lo mantuvimos una semana adentro sin poder salir y fue la semana más tormentosa tanto para el como para nosotros! Lo consentimos permitiendo duerma en la cama con nosotros, jugábamos con el y le dábamos mimos, pero aún así no era suficiente para el, sólo insistía en salir de nuevo. Cuando pensábamos que su herida estaba por mejorar, el se la lastimaba de nuevo y lo asociamos con su terquedad por querer salir, así que no nos quedó más remedio que dejarlo salir porque además no dejaba de arañar la puerta y no existía obstáculo ni limite alguno para el y de nuevo empezábamos a tener problema por la puerta dañada. Ahora, su herida sigue igual porque es muy terco y no deja de lamerse, y aunque me causa pena y tristeza pero ha perdido el privilegio de dormir en cama con nosotros porque ya no se donde más anda y que bichos no ha de tener encima; tampoco dejo que entré tan seguido a la casa. Amo a mi pequeño peludo, pero sin duda alguna es el rey de los tercos!! Por cierto, utilicé la técnica de rociarle agua, de darle una nalgada (aunque me dolía más a mí que a el) e incluso de compensarle con comida, pero ni así, su único objetivo era el de salir de parranda con sus amigos vecinos.

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