Como el perro y el gato

Amigos

Seguramente hayas oído alguna vez aquello de ”se llevan como el perro y el gato”, haciendo referencia a dos personas que no acaban de llevarse bien. Pero ¿qué tan cierto es ese refrán? Hoy veremos que realmente, no es así. O no siempre, claro. Además, te daremos algunos consejos si deseas traer a un nuevo amigo a tu hogar, y ya tienes un perro o un gato, para que la convivencia de todas las especies sea beneficiosa.

Y es que, aunque haya que tener mucha paciencia, al final se conseguirá que tanto el perro como el gato, al menos, se toleren y no se hagan daño.

Lo más recomendable es que tanto el gato como el perro sean cachorros, de no más de tres meses, pues es a esta temprana edad en la cual les es más fácil entablar amistad con otros de su especie. Y sólo deberemos de tener cuidado cuando los dejamos solos, pues el gatito podría arañar sin querer al perro, o éste hacerle daño mientras juegan.

Pero… y si uno de los dos es adulto, ¿qué se puede hacer?

En ese caso la primera reacción más habitual es esta:

Perro y gato

El perro, inquieto, quiere jugar, y el gato asustado le bufa como diciendo ”no te acerques”.

Para cambiar esto es muy aconsejable seguir los siguientes pasos:

  • Ten a ambos animales separados durante un tiempo. Deja una toalla o manta en cada habitación que usarán para dormir.
  • Al cabo de unos días, intercambia las mantas. Pon la que ha usado el perro en la habitación del gato, y viceversa.
  • Observa la reacción de ambos. En el caso de que uno de los dos se ponga muy nervioso, o intente morder la manta, no estaría de más hacer uso de algún producto tranquilizar específico para perros y/o gatos. Este producto lo utilizaremos siguiendo las recomendaciones del fabricante. Si ves que pasa mucho tiempo y no consigues que alguno de los dos acepte al otro, contacta con un etólogo ya sea felino o canino dependiendo de cuál sea el animal al que le está costando más.
  • Si no hay reacción negativa por ninguna de las dos partes, habrá llegado el momento de que se vean, pero a través de una ”barrera” que deberá permitirles verse y olerse.
  • Al cabo de unos días, cuando ambos se sientan tranquilos en la presencia del otro, empezaremos a dejarlos en una habitación, siempre bajo vigilancia hasta que puedan convivir juntos, es decir: hasta que puedan comer, jugar y dormir en la misma habitación, juntos.

Gato y perro

Por lo general, el resultado es muy positivo. Con tiempo, paciencia y cariño se podrá conseguir que sean muy buenos amigos.


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Monica Sanchez

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