Cómo educar a un gatito

Educar a un gatito

Los gatitos. Esas pequeñas bolas de pelo (o sin pelo, si es de una que no tenga, como los Sphynx) que con sólo una mirada nos despiertan el instinto protector. Su carácter es el propio de un cachorro: como todo es nuevo para él, necesita investigar y explorar todos los rincones del hogar, una y otra vez.

A partir de los 2 meses de edad hasta más o menos el año, le encanta hacer travesuras ante la mirada de su cuidador; por lo que a veces no resulta fácil controlarlo. Así que, ¿cómo educar a un gatito?

Los peluditos son… tremendos 🙂 . Corren de aquí para allá, se suben encima de la mesa, del sofá,… en fin, de allá donde pueden. Pueden dejar caer cosas (”sin querer queriendo” para llamar tu atención), arañar allí donde no deben… Lo dicho: durante unos meses el hogar puede ser un caos. Pero todo tiene solución. De hecho, sólo hay que tener mucha paciencia y ponerle límites, tal y como haría un padre con su hijo. Hay que ser firmes pero no violentos, de lo contrario acabaríamos consiguiendo un gato miedoso.

Otra de las cosas que hay que tener muy presente es que es difícil que un gato deje de subirse a la mesa o a la cama cuando ya antes se le dio permiso para que lo hiciera. No es imposible 🙂 , pero sí que nos podemos ahorrar mucho tiempo si desde el principio no le dejamos hacerlo.

Cómo educar a un gatito

En cuanto a las sesiones de juegos, éstas tendrán que ser diarias. Cada día jugaremos con él unos 30-40 minutos como mínimo (repartidos entre 3 y 4 sesiones de 10 minutos), siempre poniendo un juguete (un peluche, una cuerda, una caja) entre nuestras manos y él para que aprenda que nuestro cuerpo no se puede arañar ni morder. Así, conseguiremos que esté más tranquilo y llegue a la noche cansado, con ganas de dormir (y no de dar vueltas por la casa 🙂 ).

Educar a un gatito lleva tiempo y requiere de una gran dosis de paciencia, pero al final el trabajo da sus frutos.


2 comentarios

  1.   Mercè dijo

    El comportamiento de los gatos es parecido al del mono, travieso y descarado. He sido mala educadora y han hecho prácticamente lo que han querido.
    Es difícil decirle a un gato que no suba a un sitio o que no te arranque el decorado de la pared… y te haga caso, seguro que no es imposible, pero para controlar a 9, perdí la paciencia y decidí aceptar los daños colaterales y proteger lo que me importaba, guardándolo o cerrando puertas.
    Miro el lado positivo, y pienso, bueno también es entretenido verlos saltando y correteando tan contentos.
    A veces te quitan cosas para que los persigas y los cojas, quieren que juegues con ellos y esa es su manera de pedírtelo. O como cuando abres un cajón o un armario y se meten 3 o 4. Lo mismo, les gusta jugar al gato y al ratón. Y sacarlos de una habitación toda una odisea, sacas 1 y entran 3, disfrutan de lo lindo esquivándote!
    Aunque a veces no acordarse de su pillería te puede llevar a encontrarte todos los creps que has cocinado esparcidos por la casa…
    Por decir algo a su favor, diré que al principio tenían factores en su contra, parecía que mi hija era alérgica (entró en una habitación con muchos gatos para adoptar uno y al rato se le pusieron los ojos rojos, llorosos e hinchados) y sin embargo ahora a veces duerme con ellos, los llena de besos y nada de nada.
    A mi marido no le gustaban los gatos, y después de un tiempo, no lo reconoce pero se ve que los quiere mucho, por cómo se preocupa y como los consiente, hasta le ha enseñado a uno a chocar la pata! 🙂
    ¿Será que tienen esa mirada secreta que te hipnotiza y caes en el fondo de sus increíbles ojazos hechiceros?

    1.    Monica Sanchez dijo

      Es muy posible que se trate de eso, sin duda 🙂 . Son muy inteligentes y saben bien cómo conseguir lo que quieren. Y, ¿cómo resistirse a ellos? No se puede.

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