Anécdotas gatunas: la fuga

Benji

¿Alguna vez te has sentido ignorado/a por tus propios gatos? Así me hicieron sentir ayer mis peludos: tanto Susty, como Keisha, ¡e incluso Benji se dio a la fuga! Y la cuestión es que para encontrarlos… tuvo que pasar bastante tiempo. Ni llamadas, ni premios, ni nada.

No hubo manera. Buscando por todos los rincones de la casa: cocina, debajo de las mesas y de las camas, entre las sábanas, dentro de los armarios,… Por cualquier rincón en donde un gato pudiese meterse.

Susty

Y esta gata de aquí es Susty, después de regresar de su fuga particular. Es muy callejera, y experta en hacer preocupar a la gente. Tanto es así que estuvo tres días, sí, sí, tres días durante los cuales sólo se dejó ver por un ratito. Por las mañanas temprano venía, se comía su loncha de jamón york, y se volvía a ir. De hecho, una de las posturas que más adopta es…:

Susty mirando la puerta

A veces incluso alza la cabecita dirigiendo la mirada hacia la puerta. Y si nadie le hace caso, es cuando empieza su espectáculo de canto. Bueno, no es que se ponga a cantar, pero sí a maullar. Y además de una manera increíble, pues tiene un volumen de voz…, es decir, de maullido, bastante fuerte y claro. Es algo así como un: ”meaow”, entonando bien cada letra.

Pues ese maullido fue la antesala de una fuga, la cual tuvo una duración de… bueno, estuvo toda la noche fuera. Pero no fue la única que dio sustos ayer.

Keisha

Keisha por lo general suele pasar mucho tiempo en el dormitorio. Menos anoche. La cuestión es que de repente estás viendo una película con tus gatos, y en cuanto te das cuenta ha desaparecido uno. Y claro, busca que te busca… no lo encuentras. Al final optas por buscar en donde se suponía que no estaría. Y… ¡bingo! Lo encuentras en un sofá que no utiliza nunca, durmiendo tan tranquilamente.

Y es que los gatos… son muy gatos.


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