Ailurofobia, o miedo a los gatos

Gato charthreux

Seguro que conoces a alguien que tenga alguna fobia a algún animal: insectos, serpientes, roedores… Yo misma no puedo ver las ratas ni los ratones. Aunque a algunos les puede parecer increíble, hay personas que sienten verdadero pánico por los gatos. Una simple fotografía de uno les produce miedo, y si se encuentran con uno en la calle… como mínimo se pasarán a la otra acera.

A este trastorno mental se le conoce con el nombre de ailurofobia, y afecta a miles de personas en todo el mundo.

Un gato, un pequeño monstruo

Las personas afectadas por este trastorno no ven nada bueno en estos animales. Es probable que durante su infancia hayan vivido experiencias desagradables con ellos y que todavía no hayan podido superarlo. Debido a ello evitarán todo lo que tenga que ver con estos peludos, e incluso pueden romper una relación si se enteran de que su pareja tiene gato.

La ailurofobia, como todas las fobias, es creada por el inconsciente como mecanismo de protección. Estos humanos no se comportan así con ellos porque sí, sino que lo hacen porque realmente no se sienten cómodos teniendo un gato cerca pues creen que les puede hacer daño.

¿Tiene cura?

La ailurofobia tiene cura. Lamentablemente, no siempre se quiere solicitar ayuda por el miedo al qué dirán o por si van a hacer el ridículo; y es que hay muchas personas que, al no entenderlo, se ríen de ellas, y al hacerlo decide convivir con el problema a pesar de que les impide estar tranquilos en el exterior.

Sin embargo, si conoces a alguien que la tiene, lo que hay que hacer es animarla para que pueda dar el primer paso, que es reconocer que tiene ailurofobia. Es el más complicado, pero una vez se sabe que se tiene un problema es mucho más fácil solicitar ayuda. Luego, con un tratamiento psicológico adecuado sólo será cuestión de tiempo de que se supere.

Gato de pelo largo

Ánimo.


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Monica Sanchez

Considero a los gatos unos animales magníficos de los cuales se puede aprender mucho de ellos, y también de nosotros mismos. Se dice que estos... Ver perfil ›

Un comentario

  1.   Mercè dijo

    Los miedos están normalmente provocados por malas experiencias vividas anteriormente. He tenido varios de los animales “domésticos” más comunes y la experiencia con gatos, ha sido que con algún gato fue y es muy buena y con otros mala.
    Con hámsters y ratones, lo mismo, hay hámsters que se dejan “mimar” y otros no se dejan ni coger e incluso te muerden.
    Con las ratas vi como dejaron su casita en la tienda, pueden agujerear hasta el acero o hormigón. Hasta los gatos huyen de ellas.
    Los conejos han de estar en jaulas cuando no se está con ellos, o es una locura de heces o destrozo del mobiliario y electrodomésticos.
    Siguiendo con comportamientos, con los perros más de lo mismo, he rescatado unos cuantos y de maravilla, pero he tenido experiencias en la calle de “terror”, a mi amiga incluso le llegaron a morder en la pierna yendo en bicicleta. A mi padre en la mano por tocar su comida y a mi madre en otro caso también. Cuando voy sola por caminos sinceramente no me fio. Ya van tres sustos.
    Al igual que las personas, hay animales buenos y animales malos. Y A todos hay que saberlos tratar, si algo no les gusta, no los provoques, y nunca les pegues, será peor, porque no lo entienden, funcionan por sentimientos y percepciones.
    Y normalmente si un animal “bueno” hace daño es por defenderse, como haría cualquiera.
    La mejor terapia para superar un miedo, es enfrentarse a él poco a poco, dando pasitos muy, muy cortos. Miro una foto y no pasa nada, lo veo en una jaula y no pasa nada, acaricio uno “bueno” y no pasa nada…
    Por cierto que después de tener varias mascotas durante mi vida, mi preferida es el gato. Por limpieza, salud, gasto, trabajo, entretenimiento y compañero.

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